Un peregrino en el camino

Vivimos tiempos donde es grande la necesidad de ser escuchados, de tener en quien confiar, de poder abrir el corazón en la certeza del respeto, de la acogida por el sagrado que traemos dentro de nosotros. Ansiamos compartir con alguien lo vivido, conservando la autonomía y la libertad de consciencia frente a nuestras acciones y decisiones.

En todos los tiempos, hombres y mujeres hemos sentido la necesidad de compartir con un hermano de camino, las mociones y acciones del Buen Espíritu que mueven nuestro interior, así como nuestra búsquedas, sueños y deseos profundos de caminar hacia el mayor bien. Ha existido y existe dentro de nosotros la sed de compartir con otro y que este otro nos ayude a mantener la mirada en lo esencial de la vida, reconociendo el paso que Dios por ella, sin dirigir nuestras decisiones, sino ayudando a ver la voluntad del Dios que se manifiesta a donde, muchas veces, no podemos ver con nuestros propios ojos.   La mirada del hermano que ha recorrido y está recorriendo un camino de fe, nos ayuda a reconocer y discernir el bien mayor.

El acompañamiento espiritual es un espacio sagrado, de mutua confianza y de profundo respeto por la persona humana, donde Dios es el protagonista que inspira la mirada a la verdad personal de cada individuo, donde nos sacamos las ´´sandalias para pisar tierra sagrada¨. Acogemos y Escuchamos sin prejuicios y sin preconceptos.

Algunos de los acompañantes de nuestro centro lo reconocen como: ¨un “servicio” que hace que disponga mis aptitudes personales, don de Dios Padre todas ellas, a las exigencias de la realidad del otro. Y es justamente esto lo que le da un valor especial:  ese esfuerzo, ese gastarse por y para acoger y escuchar amorosamente al otro. ¨

Al recibir una petición para acompañar a alguien estoy consciente que tengo frente a mí lo más precioso que Dios tiene, un hijo Suyo; por lo tanto, mi relación con él es desde el más profundo respeto. Me hago presente para él, para su verdad.

“Acompañar para mí, es ir junto a otro en su caminar, escuchándolo, acogiéndolo incondicionalmente, sin juzgar ni evaluar sino comprendiéndolo; que él se sienta escuchado. Un buen acompañante “escucha mucho” y habla poco, escucha con atención, ayuda a la otra persona a descubrir lo que quiere, lo que le inquieta; tiene respeto por el acompañado, lo acepta como es, ayudándolo a tomar conciencia de lo que le está sucediendo”.

Ser un acompañante espiritual es un servicio que no todos lo podemos hacer. Para ello necesitamos carisma, ser una persona de fe, dispuesta realizar la kenosis y el éxodo constante de nosotros mismos, tener un bagaje humano sólido…para saber escuchar al otro y ayudarlo en sus procesos, sin permitir que las propias experiencias interfieran en la vida del acompañado. Para esto debo, también, ser acompañado.

El acompañante y el acompañado construyen una relación de tipo horizontal, donde el acompañante se abre a recibir la otredad del acompañado y comparte su propia persona y sus experiencias y las pone a disposición del otro para su crecimiento y maduración. El acompañado también se abre, comparte su vida, motivaciones y deseos.

Respondiendo a una necesidad de nuestro tiempo, como centro de espiritualidad ignaciano, por años ofrecemos este servicio de acogida, escucha y de vivencia de procesos y, al mismo tiempo, formamos personas para que puedan desarrollar su carisma, profundizar sus conocimientos y hacerse un hermano de camino de otros.

Somos y queremos ser un peregrino en el camino, que se encuentra con otros y juntos lo recorren, marcado por piedras, espinos y flores. ¡Vivimos procesos que llevan a una creciente maduración humana de relación con Dios y con nuestros hermanos!

Selia Paludo

Si sientes que tienes habilidades o te gustaría convertirte en un acompañante espiritual, te invitamos a iniciar tu formación…Infórmate y Participa! Clic aquí.



2 comentarios en “Un peregrino en el camino

  1. Roxana Berríos Droguett dice:

    Convertirte en un acompañante espiritual…hice “clic” porque lo que necesito es hacer el camino de ser acompañada…
    Desilusión…el curso no está al alcance de este desierto del norte grande…vivo y trabajo en Pozo Almonte y, recuerdo la fuente de formación jesuita cuando vivía y trabajaba en la comuna de Padre Hurtado…

    • Comunicaciones dice:

      Hola Roxana. Efectivamente esta actividad la impartiremos de modo presencial en el CEI. Como Centro de Espiritualidad esperamos ir avanzando en disponer formación virtual para llegar a otros lugares de Chile. Tendremos noticias muy pronto! 🙂

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