Adviento eterno, deseo eterno

“Cuántas veces quiero profundizar lo que quieres y te busco para que me ilumines, pero la luz no llega así de fácil. No. Radicalmente no. Porque Tú mismo eres la profundidad que se me escapa. Eres un deseado y misterioso Adviento inatrapable, sin sustituto. Eres inatrapable y eres lo que nos hace falta ante tantas superficialidades que vivimos. Al mundo le faltas Tú y tan sólo cabe esperarte. Ven Señor. No tardes. Tú nos haces falta, Tú mismo Señor. Carecemos de ti.

Ven Señor, que nos ahogamos de nadar en la nada, en la pura superficie por donde transitan nuestras razones, sentimientos o acciones. No es un buen método para profundizar lo que me hace falta. No es una sabia instrucción lo que me hace falta, sino Tú mismo.  Mis razonamientos más profundos no consiguen convencerte, mis sentimientos más conmovidos no consiguen seducirte ni acelerarte. Ninguna acción parece ponerme más de tu lado, Dios nuestro. Mi deseo por ti está limitado por tu propia iniciativa. El deseo no te puede atrapar, sólo puede esperar, aguardar tu presencia, vigilar tu llegada, vivir de tu misma espera, aceptar tu venir.

Mi deseo sólo puede pedir Humildad y Esperanza. Creer que con tu demora me purificas internamente, que me pides poner a producir el talento que me dejaste al marcharte. En la vigilia de tu llegada el deseo afina su intención, puede alimentarse de la Palabra que nos dejaste, puede crecer en la confianza de la presencia misteriosa de tu Espíritu Santo. Mi deseo a veces te inventa, se fabrica falsas ilusiones, cree verte donde no estás, pero… los inventos del deseo son fantasías que prontamente se esfuman, porque ninguna imagen de Ti es Tú mismo. Eres otro, un Misterio absolutamente soberano y libre, con planes propios, con metas propias sobre mí, sobre el mundo. Y sé que tú me buscas… que vienes como Buen pastor a la oveja perdida…  Y sólo Tú, me pones contigo mi Señor, sólo Tú puedes venir hasta mí. Ven…

A veces me desespero y me lleno de impaciencia. Bajo hasta las profundidades de mi propio interior, y no estas allí. Exploro en el exterior con altas miradas y análisis y no consigo describir tu presencia. Me tienta subir las montañas esotéricas pero de allí ya resbalo hasta estrellarme miserablemente con la realidad de la vida. Me digo que simplemente debo detenerme, que ya basta pero el desasosiego me crece como un gigante. No sé qué hacer. Una vez más Señor: ¿Qué más quieres conseguir Señor con tu demora? ¿No ha sido bastante la purificación de mi interior? ¿No ha sido suficiente mi apertura al mundo, de recibirte en el hermano con mi talento, de volver a tu Palabra?, ¿Hasta dónde llega mi soberbia de desearte? ¿Qué motivo tan grande todavía te detiene santo Dios?

Me digo mil veces que tengo un corazón podrido, olvidado de ir a los demás, puro egoísmo sin mirar por el que sufre y… todo lo siento como con deseos de llorar como un niño que mendiga a su propia madre que no le abandone. Señor, me tiembla la tierra y la angustia me detiene miserablemente humillante.  No estás, ni vienes más porque me propongo la bondad como meta, ni aún menos dándote pena, eres inalcanzable. Si me voy del lado de tirarme a nada como pecador, menos apareces. Y no puedo dejar de desearte y de sentir que ese deseo no es del todo digno de esperarte, de que en realidad estoy a oscuras y espero de tu luz. ¡Qué misterio tan grande eres!

Pero también me surgen las ganas de decirte que creo en ti Señor en este puro desierto. No puedo dejar de creer que vendrás y que nos levantarás, que nos pondrás nuevamente en tu camino. Mi noche huele a que estás por nacer “nuevamente encarnado”. Como antes, nuevamente nacerás de un parto y se puede aprender a amarte como la María que espera su bebé… En el Adviento están también los que esperan. Los muchos pobres de Yahvé. Con ellos el amor espera el amor. Con ellos se ama lo que se espera y se espera lo que se ama. Con ellos el Adviento puede ser una escuela de tu amor, de permitir fe a tu demora.

Quiero y deseo decirte que aunque no vengas, que aunque mi deseo sea de un pobre pecador y que por los motivos que tengas, que aunque ni te entienda, ni te sienta, ni vea qué hago de bien por Ti en esos momentos de desierto, te digo que creo en Ti. Junto a los muchos que también te esperan, no sé de dónde diablos nace así quererte, que te esperamos sin saber cómo y aun siendo pecadores.  ¿Qué locura nos une en esperarte sin razones sino es que ya estás viniendo de algún modo sin que te veamos? ¿De dónde nos puede venir a esperar contra todo desesperar? Eres un Adviento Eterno, ya presente, ya oculto… No tardes Señor, ven… ayúdanos Tú mismo a esperarte. Aumenta nuestra pobre fe. Ven…”.

Fernando Polanco SJ.

6 comentarios en “Adviento eterno, deseo eterno

  1. Gracias ¡Fernando! por abrirnos el grito interior de tu alma, donde nos reflejas lo frágil que somos como seres humanos y cómo esta experiencia desde la fe nos abre al misterio de saber esperar… una espera atenta y confiada mas allá de las sensibilidades… una espera confiada en la espera de cómo te revelas y encarnas cada día en tiempos de oscuridad, de incertidumbre y que a su vez, nos sorprendes con la anchura y profundidad de tu ser Dios. Es un misterio que nos cuesta comprender, mi Dios se transforma en que nos muestras y abres a un Dios que no es posible encasillar con algún concepto o imágenes pre echas sino más bien, Tú te revelas y nos abres a vivir una experiencia de amor que se hace vida, que se encarna, que en definitiva, nos haces parte de ti, de tu intimidad, de tú gracia la cual se hace “experiencia de encuentro …” este encuentro transforma el corazón herido, cansado y sediento de deseos de esperanzas de vida… Nos invitas a caminar con una mayor libertad , la cual podemos elegir por amor a colaborar contigo como pecadores amados, a ser hombres y mujeres abrazados por amor para compartir la vida frágil y llena de deseos que surgen junto a ti, con nuestros hermanos de manera sencilla en la que aprendemos a peregrinar contigo.

  2. Gracias, Fernando!! Tus palabras son también mis palabras . Señor, te busco, sé que me amas, quiero alcanzarte, espero que vengas, Tú sabes cuándo.

Dejar una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puede utilizar estos atributos y etiquetas HTML:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>