Creer en tiempos de incredulidad

El P. Jorge Costadoat SJ., nos ayuda a reflexionar la situación de incredulidad que vivimos actualmente, y cómo esta sensación primará a la hora de recibir al Papa Francisco durante el mes de enero. No obstante hace el llamado a tener fe en el mensaje que el Pontífice traerá; misma esperanza que se esboza de su análisis sobre la Iglesia de Jesús y su nueva configuración para el futuro.

¿Qué es lo que está en crisis, la figura de Dios o el rol de las religiones?
Son dos cosas. Una es Dios, que es uno solo y la otra son las religiones, que de alguna maneta pretenden interpretar lo que Dios es. Ambas cuestiones están sin duda en un momento crucial. En cuanto a Dios, los cristianos al menos creemos que Él está incluso en los que no creen en Dios. Hay una actuación suya valiosa y ética en todo orden de cosas, tanto así que muchas veces, incluso, Dios actúa mejor en los no creyentes que en los cristianos. Eso está demostrado históricamente. Hay situaciones históricas de confrontaciones entre creyentes y no creyentes, cristianos y agnósticos, en las cuales uno podría decir: mira, en este conflicto Cristo estuvo más del lado de los no cristianos.

¿Cómo por ejemplo?
Estoy ahora estudiando el tema de la evangelización en América Latina y las teologías indígenas. Ciertamente, los indígenas en América no eran cristianos. Llegaron los cristianos a evangelizarlos, a misionarlos y colonizarlos con la espada, causando genocidios tremendos. En ese encuentro de cristianos con pueblos originarios, Cristo estaba siendo crucificado del lado de las víctimas. Esa distinción es muy importante, porque incluso puede ser el caso, como lo dice el concilio Vaticano II, de que un ateo refleje más lo que es Dios en el mundo que un cristiano, porque lo fundamental es la caridad. Y ahí donde hay alguien que ama está Dios. Y si o ama, no está Dios, aunque se llame creyente.

Es lo que, de alguna manera, ocurre hoy con cierto extremismo religioso, en este caso islámico, que comete atrocidades en el nombre de su dios.
El Dios de los islámicos, y el Dios de los cristianos, y el Dios de los mapuches es el mismo Dios. Las religiones son las distintas. Ahora, dentro de esos creyentes en general, y no creyentes también, hay de todo. Hay cristianos que históricamente han sido todavía peores que estos musulmanes radicales. Llegaron, explotaron, mataron y después las enfermedades hicieron desaparecer culturas y poblaciones completas. El Islam, bueno, no sé si ha sido así de tremendo. Ciertamente hay grupos terroristas que están causando daños muy graves pero el nombre de Dios se usa y se ha usado para causas violentas.

Eso, además, aumenta la descreencia, ¿no?
Los malos ejemplos escandalizan y hacen no creer. ¿Por qué cree uno? Uno normalmente les cree a personas que creen. Y si son personas creíbles, uno cree en lo que ellas creen. Si el testigo, el que tiene que dar testimonio, es inauténtico, uno deja de creer en lo que ese testigo cree. Por eso la crisis en este momento en la Iglesia Católica, chilena en particular, es tan grande. Los cristianos no están creyendo en nosotros, los sacerdotes.

Usted escribió en su blog sobre la venida del Papa y cómo podría ayudar a resolver este descrédito que vive la Iglesia en Chile. ¿Podrá generar algún cambio su visita?
Espero que sí. Sería raro que no ocurriera lo que está ocurriendo en otros países, donde el Papa ha sido muy bien recibido y han sido acogidas sus palabras, creo que hay una buena disposición a recibirlo. En esta situación de falta de confianza y de crédito, el Papa podrá recoger esa inquietud. Si él no responde a ese asunto, esa desconfianza va a continuar. Me gustaría que en esta visita se haga oír la voz de las víctimas de los abusos, y que se haga sentir la preocupación del país, de las personas y de los cristianos y católicos en particular, sean o no víctimas de esta situación. Que ellos demuestren que su catolicismo está afectado y que el Papa se hace cargo de su escándalo.

En otro texto, usted mencionaba que la globalización socava las instituciones civiles y religiosas, incluidas las que promueven los mejores valores de la humanidad. ¿Cómo se podría adaptar la fe a esta fuerza globalizadora?
Los principales problemas que están teniendo las religiones son provocados por la cultura secular, que va arrinconando lo religioso a lo privado. Vivir sin Dios es vivir sin el prójimo, de un modo egoísta, que es lo que tiene al planeta al borde del precipicio. Esta avaricia que cabalga con el capitalismo, que predomina en todos los ambientes y capas de a existencia humana, va generando un desastre, principalmente para los más pobres.

Pareciera que las religiones no han logrado ejercer un contrapeso frente a la mercantilización de la vida.
Claro. ¿Qué organización, qué fuentes o tradiciones hacen recordar que el ser humano tiene un valor trascendente? Eso no se lo puedo pedir a un Estado, aunque las Naciones Unidas han sacado declaraciones de derechos humanos muy valiosas. ¿De dónde saca uno que el ser humano tiene un valor más allá del mercado? ¿De dónde? Ese es el gran aporte del cristianismo. Que el ser humano tiene un valor trascendente y que no es canjeable, que merece respeto, y que, aunque no tenga nada ni económicamente con qué, igual vale lo mismo o más que el multimillonario y los súper ricos que hoy se apoderan del planeta.

En ese sentido, el mensaje original de Jesús, a pesar de ser previo al capitalismo, es muy anticapitalista.
Por supuesto que lo es. Si el capitalismo le pone precio a todo, el cristianismo es la religión de la gratuidad por excelencia. Dios ama al ser humano gratuita e incondicionalmente, tenga o no tenga buenas obras o dinero con qué retribuirle. Los últimos, para Cristo, serán los primeros. Lo mundano pasa a valer nada con relación a los valores del Reino de los Cielos.

¿Cómo podría resurgir ese mensaje en estos momentos donde todo parece ser transable o tener precio?
Por lo menos en el campo del cristianismo, Jesús es absolutamente inseparable de la Iglesia. No es cosa como dicen algunos, de quedarse con Jesús y dejar la Iglesia, porque lo único que sabemos de Jesús lo sabemos por el testimonio de ella. Pero está claro que uno de los problemas es que esa Iglesia, estructural e institucionalmente, no está representando el sentir de muchos cristianos. Lo único que veo como futuro es una recreación de la Iglesia en otras modalidades, que sea más cercana, horizontal, menos clerical, más caritativa. Pero no veo muchas novedades interesantes. Creo que el nuevo cristianismo va a venir no del centro, del Vaticano, sino que de las periferias en todos los sentidos de la palabra. Donde hay personas realmente inspiradas, que corran riesgos, que creen cosas nuevas, que prueben, que se equivoquen.
Por ahí va a venir algo nuevo, pero no del centro.

Fuente: Revista Viernes LaSegunda.cl, 20 octubre 2017.

5 comentarios en “Creer en tiempos de incredulidad

  1. Totalmente de acuerdo. Es mas, quienes nos decimos creyentes,hoy mas que nunca debenos dar testimonio de nuestra fe con nuestra participacion activa en todo lo que hacemos o decimos.

  2. Barbara Placencia B dice:

    Lúcida y honesta reflexión que da cuenta de una Fe en Dios sustentada en un diálogo abierto con la realidad social y cultural ..que reflexiona interroga y busca en la experiencia humana adonde se manifiesta el Espíritu Cristico y da testimonio
    Muy estimulante Gracias

  3. Victor Aguilar dice:

    Creo firmemente en la convición, que la iglesia, necesita renovarse y renovar la esperanza, actualizar la moral cristiana como una verdadera propuesta de vida, y que en su centro, está Jesucristo, Verdadero Dios y Verdero Hombre. Me parece que sentenciar a priori tan negativamente el Capitalismo, me suena a un escape muy ligero intelectualmente, como una escusa para no enfrentar problemas de autocritica personal y también social; el Papa Juan Pablo II alguna vez mencionó, que exiten estructuras de pecado, que no necesariamente promueven la verdadera dignidad del ser humano. La Iglesia tal vez, tiene que ser sometida a una pureza de alma y cuerpo, donde Jesus nos revele para estos tiempos una nueva mirada esperanzadora y cristificante, donde ni el capitalismo ni el comunismo, sea los paradigmas finales del ser humano….

  4. Gracias, P. Jorge.
    Esta reflexión clara, cae como el agua en tierra seca. Ante desequilibrios personales y comunitarios me ayuda la mirada que nos comparte. Seguiré “rumiando la palabra” haciendo la reflexión.

  5. El abandono de la fe es un fenómeno que ya Jesús enfrenta y que no solo radica en los malos testigos; el mismo Jesús pone en aprietos a los que le seguían para aquilatar su fe (Cap. 6 de San Juan).
    Él Señor no es un populista que busque adherentes, sino que quiere personas que acepten su enseñanza libre e informadamente, no a la manera de seguidores sin capacidad de reflexión. Él no modifica su moral para hacer adherentes, sino que la expone con claridad y con todo lo que implica, como en el caso del divorcio, cuando adopta una posición contraria a él, sorprendiendo a todos, ya que era ampliamente aceptado y le preguntaban sólo por los motivos que lo validaban Él se opone tajantemente.
    Bendiciones!
    Manuel

Dejar una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puede utilizar estos atributos y etiquetas HTML:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>