Diario Reflexiones

27 de septiembre Comentario del Evangelio

“El tetrarca Herodes se enteró de todo lo que Jesús hacía y enseñaba, y estaba muy desconcertado porque algunos decían: Es Juan, que ha resucitado. Otros decían: Es Elías, que se ha aparecido, y otros: Es uno de los antiguos profetas que ha resucitado. Pero Herodes decía: “A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quien es éste del que oigo decir semejantes cosas?” Y trataba de verlo“. Lucas 9 (7-9) .

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25 de septiembre Comentario del Evangelio

“La madre y los hermanos de Jesús fueron a verlo, pero no pudieron acercarse a causa de la multitud. Entonces le anunciaron a Jesús: Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren verte. Pero Él les respondió: Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican“. Lucas 8 (19-21) .

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24 de septiembre Comentario del Evangelio

“Jesús dijo a sus discípulos: No se enciende una lámpara para cubrirla con un recipiente o para ponerla debajo de la cama, sino que se la coloca sobre un candelero, para que los que entren vean la luz. Porque no hay nada oculto que no se descubra algún día, ni nada secreto que no deba ser conocido y divulgado.
Presten atención y oigan bien, porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que cree tener”. Lucas 8 (16-18) .

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23 de septiembre Comentario del Evangelio

“Jesús atravesaba la Galilea junto con sus discípulos y no quería que nadie lo supiera, porque enseñaba y les decía: ‘El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará’. Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas. Llegaron a Cafarnaúm y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: ‘¿De qué hablaban en el camino?’. Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande. Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: ‘El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos’. Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo: ‘El que recibe a uno de estos pequeños en mi nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a Aquél que me ha enviado’“. Marcos 9 (30-37).

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21 de septiembre Comentario del Evangelio

“Al irse de allí, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: «Sígueme». Él se levantó y lo siguió.
Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos.
Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: «¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?».
Jesús, que había oído, respondió: «No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos.
Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores»
“. Mateo 9 (9-13).

Para Reflexionar:

Antes de leer estos párrafos, te propongo que cierres tus ojos y te imagines la escena del Evangelio que acabas de leer…Mira los personajes que aparecen, escucha lo que dicen, observa cómo reaccionan… ¿Con cuál o cuáles de ellos te sientes más identificado, identificada? ¿Por qué?

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20 de septiembre Comentario del Evangelio

“En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume.
Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: «Si éste fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora.»
Jesús tomó la palabra y le dijo: «Simón, tengo algo que decirte.»
Él respondió: «Dímelo, maestro.»
Jesús le dijo: «Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?»
Simón contestó: «Supongo que aquel a quien le perdonó más.»
Jesús le dijo: «Has juzgado rectamente.»
Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies; ella, en cambio, me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama.»
Y a ella le dijo: «Tus pecados están perdonados.»
Los demás convidados empezaron a decir entre sí: «¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?»
Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.»”. Lucas 7 (36-50).

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19 de septiembre Comentario del Evangelio

“En aquel tiempo, dijo el Señor: «¿A quién se parecen los hombres de esta generación? ¿A quién los compararemos? Se parecen a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros: “Tocamos la flauta y no bailáis, cantamos lamentaciones y no lloráis.” Vino Juan el Bautista, que ni comía ni bebía, y dijisteis que tenía un demonio; viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: “Mirad qué comilón y qué borracho, amigo de publicanos y pecadores.” Sin embargo, los discípulos de la sabiduría le han dado la razón.»“. Lucas 7 (31-35).

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18 de septiembre Comentario del Evangelio

“En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío. Cuando se acercaba a la entrada de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba.
Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: «No llores.»
Se acercó al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: «¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!»
El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo: «Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.» La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera.
“. Lucas 7 (11-17) .

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Saludo Fiestas Patrias

Queridos amigos y amigas:

En una de las lecturas de las misas de estos días escuchábamos a Isaías decir: “Digan a los desalentados: ¡Sean fuertes, no teman: ahí está su Dios!” (Is 35, 4-7). Lo que hace el profeta es transmitir una voz de aliento y de esperanza al pueblo que está experimentado el dolor generado por el destierro que tienen que soportar. Invita a los que están desanimados a tener valor y a que confíen en Dios, pues Él los viene a salvar. El profeta evoca, a continuación, las tierras de Palestina, con sus riquezas naturales, torrentes y manantiales, con su tierra fértil y espaciosa. Les señala un paraíso prometido que les espera después del exilio. Dice que al regresar a esa añorada tierra volverán a instaurar y a reconstruir su templo, su ciudad y su historia.
Al regresar podrán vivir en plenitud, llenos de vida y salud, olvidando todo el tiempo en que estuvieron devastados.

Cada uno de nosotros podría tomar estas palabras y aplicarlas a su propia situación de desconsuelo por la que puede estar pasando.
También usarlas en todas esas situaciones que vivimos hoy como Iglesia, para superar los efectos nocivos de la nube tóxica que nos envuelve y nos contagia con abandono, con sentimiento de desconsuelo y desorientación, con confusión.

Leía en estos días lo siguiente de San Ignacio, en una de sus cartas de diciembre de 1538, que para hacer el bien a los demás, es necesario “tener buen odor, no solamente delante de Dios nuestro Señor, más aún delante de las gentes”. El buen olor que se nos pide se construye a partir de la verdad y mirando para adelante. No hay que desanimarse. Hay que seguir luchando con renovada fe.

Ojalá que, en las próximas fiestas patrias, junto a la “chichita” y a la empanada, podamos regalarnos entre todos tiempos de escucha, cariño y afecto; que los chilenos y los extranjeros que nos visitan nos apoyemos juntos en la verdad; que a través del discernimiento espiritual encontremos motivos más que suficientes para saber vivir en consolación ejercitando al mismo tiempo nuestro oficio de consolar.

¡Felices Fiestas Patrias!

P. Juan Díaz SJ.

17 de septiembre Comentario del Evangelio

“En aquel tiempo, cuando terminó Jesús de hablar a la gente, entró en Cafarnaún. Un centurión tenía enfermo, a punto de morir, a un criado a quien estimaba mucho. Al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, para rogarle que fuera a curar a su criado. Ellos, presentándose a Jesús, le rogaban encarecidamente: «Merece que se lo concedas, porque tiene afecto a nuestro pueblo y nos ha construido la sinagoga.»
Jesús se fue con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes; no soy yo quién para que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir personalmente. Dilo de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes, y le digo a uno: “Ve”, y va; al otro: “Ven”, y viene; y a mi criado: “Haz esto”, y lo hace.»
Al oír esto, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo: «Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe.» Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano
“. Lucas 7 (1-10).

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14 de septiembre Comentario del Evangelio

“Jesús dijo a sus discípulos: “No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes”.
Les hizo también esta comparación: “¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un pozo?
El discípulo no es superior al maestro; cuando el discípulo llegue a ser perfecto, será como su maestro.
¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: “Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo”, tú, que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano””.
Lucas 6 (37-42).

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