El Discernimiento Espiritual

Reflexión Mensual –  Abril 2019 

El discernimiento espiritual es un diálogo de deseos: los deseos que tiene cada persona (según la realidad en la que se halle) con los deseos de Dios. Se trata de los deseos profundos: los que dicen quién es cada uno en lo más íntimo. Este diálogo de deseos se da para producir algo nuevo, algo que brota del corazón de cada persona.

El discernimiento espiritual cristiano se sustenta sobre dos pilares inseparables: uno el influjo de las mociones (movimientos, impulsos), que influyen en el psiquismo humano. Y el otro, la figura histórica de la vida de Cristo.

Para que haya discernimiento espiritual se necesita trabajar dos condiciones indispensables: 1ª) la “libertad de los afectos desordenados” o “libertad interior”, y ello supone tanto la abnegación del amor propio y la relativización del propio juicio. 2ª) La “rectitud de intención”. A estas dos condiciones o principios se les pueden llamar, “sinceridad y verdad”.

El discernimiento de espíritus tiene una función clarificadora en torno a los tres aspectos siguientes: 1ª) La objetivación del origen de las mociones: ¿qué me mueve y hacia dónde me conduce? 2ª) La elección del mejor modo de comportarse frente a lo que provocan estas mociones: ¿cuál actitud o comportamiento elijo? 3ª) El equilibrio para atemperar los extremos hacia los que puede inclinarse la persona: “ni alzarse ni hundirse”. Por este motivo, al discernimiento sólo se le puede pedir: 1º) que ayude a consolidar mi libertad; 2º) que dé pistas para captar hacia qué estado de vida me inclino (soltero, casado, consagrado); y 3º) que arroje luz para percibir la situación espiritual en la que me encuentro.

Ahora bien, dada la tendencia inconsciente (en principio natural y buena) del psiquismo humano a “instalarse” en seguridades que terminan por convertirse en auténticas ataduras, el discernimiento implicará:

  1. a) Capacidad de escucha, apertura, búsqueda, relación y encuentro con los demás. La convicción de que no me lo sé todo, de que mi juicio y opiniones no son siempre los mejores, ni los más correctos.
  2. b) Conocimiento y dominio de los propios condicionamientos afectivos o ideológicos, ansias de poder, controlar, poseer, figurar. Hacerse consciente de los propios prejuicios que desenfocan, distraen. Darse cuenta de que se es muy sensible a ciertos valores y ciego ante otros; inclinado a ciertas prácticas sociales y no a otras; con determinados intereses que se defienden, pero que no son tan buenos como se cree; muy atento a cómo pueden reaccionar determinados interlocutores y sordo a lo que opinan otros. A todas estas dinámicas se les conoce como “afectos desordenados”.
  3. c) Capacidad de cambio. La libertad para asumir riesgos y prontitud para responder sin que la prudencia anule la valentía que inspira el Espíritu. Capacidad para afrontar situaciones de forma novedosa y creativa, para abandonar estrategias que ya no sirven y optar por nuevas ideas. Todo esto tiene que ver con la libertad, la generosidad y la disponibilidad que la persona tenga o vaya adquiriendo en la vida.

La finalidad del discernimiento espiritual es aprender a vivir con alegría, fraternos, solidarios, eficaces, servidores. San Ignacio diría que el discernimiento es la base para que la persona viva y se desarrolle guiada por la “ley interna de la Caridad” (ley del Amor). Una norma interior que nos enseña a conducirnos de la mejor manera posible, en el aquí y ahora de las circunstancias concretas de la vida, como persona, como miembro de una familia, como ciudadano.

Si me falta discernimiento, comienzo a desquiciarme, me invento un mundo y creo en él, llamo bien al mal y al mal bien, idolatro las cosas y a las personas, espanto la alegría, desaparece la esperanza, muere la vida.

 

(Santiago Arzubialde sj.)
(Gustavo Albarrán sj.)

2 comentarios en “El Discernimiento Espiritual

    • Francisco Gutierrez dice:

      FECHAS NIVEL I:

      Jueves 25 abril; 09 y 23 mayo; 06 y 20 junio; 04 julio; 08 y 29 agosto (19:00 a 21:15 hrs.).
      Sábados 27 abril y 25 mayo (09:00 a 16:00 hrs.); 22 junio (09:00 a 13:30 hrs.); 03 agosto (09:00 a 16:00 hrs.) y 31 agosto (09:00 a 13:00 hrs.).
      Nivel II: 5 sesiones, los jueves y sábados, desde el 03 de octubre al 03 de noviembre. Edificio P. Arrupe

      precio $ 145.000

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