Evangelio de esta Semana (marzo 16)

Semana del 16 al 22 marzo 2020

LUNES 16 DE MARZO DE 2020.  SAN HERIBERTO | LUCAS 4. 24-30.
24 Después agregó: «Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra. 25 Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país. 26 Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón. 27 También había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio». 28 Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron 29 y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo. 30 Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino.
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PISTAS PARA LA ORACIÓN: ¿y nuestro trabajo apostólico hacia donde se orienta? … Recordemos aquellas personas con quienes hemos compartido el mensaje evangélico … sus nombres, … sus rostros, … sus realidades, … sus problemas.  Los traemos a nuestra oración, … se los presentamos al Señor.  … ¿Quiénes han recibido nuestra ayuda, …  nuestra solidaridad? … ¿Son personas de nuestra comunidad?  … ¿de nuestra familia? … ¿Quiénes? … ¿Son los más necesitados? … ¿Los más alejados? Y ahora … ¿hacia dónde se dirige nuestro corazón de apóstol?… ¿a quiénes?

MARTES 17 DE MARZO DE 2020. SAN PATRICIO | MATEO 18. 21-35.
21 Entonces se adelantó Pedro y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?». 22 Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. 23 Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. 24 Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. 25 Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda. 26 El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: «Señor, dame un plazo y te pagaré todo». 27 El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda. 28 Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: «Págame lo que me debes». 29 El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: «Dame un plazo y te pagaré la deuda». 30 Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía. 31 Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. 32 Este lo mandó llamar y le dijo: «¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. 33 ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti?». 34 E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía. 35 Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos».
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PISTAS PARA LA ORACIÓN: Recordemos cuando hemos sentido la misericordia de Dios en nuestra vida.  … ¿qué sentimos que fue algo en qué fallamos y Él nos lo ha perdonado? … (No hay nada que Dios no pueda perdonar, su misericordia es infinita como infinito es el amor que nos tiene) … ¿Cuál ha sido entonces la medida de su perdón ante nuestra falta? … Le damos gracias … Nos quedamos un rato, simplemente diciéndole ¡gracias Señor! … Recordemos también aquellas situaciones y personas de quienes hemos sentido ofensas, traiciones, engaños. …  ¿qué nos cuesta perdonar? … ¿con quienes creemos que es muy difícil perdonarles? … Traigamos sus rostros y sus nombres a nuestra oración.  Se los presentamos al Señor … Ellos y ellas nos han hecho daño … que complicado es perdonarles. Recordemos la parte del Padre Nuestro que dice “perdónanos nuestras ofensas como también perdonamos a quienes nos ofenden”. … ¿Dios ya nos perdonó, … y nosotros? … ¿cómo comenzar un proceso de perdón con ellos y ellas? … partamos pidiéndole al Señor por ellos, para que estén bien, que Dios les ayude a ser felices …. Puede ser un buen inicio de un proceso de sanación de esas heridas … intentémoslo. …Por otro lado, ¿dónde podemos ser agente de perdón? … ¿a quién podemos ayudar a perdonar? … ¿quiénes pueden requerir de nuestra participación para reconciliarse? Si todos nos ayudamos en esto seremos mucho más felices … esa es una muy Buena Noticia que nos ha traído Jesús. ¡¡Gracias Señor!!

MIÉRCOLES 18 DE MARZO DE 2020. SAN CIRILO DE JERUSALÉN | MATEO 5. 17-19.
17 No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. 18 Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice. 19 El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.
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PISTAS PARA LA ORACIÓN: ¿Qué es lo que más nos cuesta seguir del mensaje evangélico? … ¿en qué tenemos la tentación de acomodar la Buena Noticia a nuestros intereses personales? … ¿dónde encontramos que hay algo que no se debe o no se puede aplicar a nuestra vida? … Reflexionemos sobre ello y se lo presentamos a Jesús, ¿qué queremos que haga al respecto, Señor? … ¿qué harías Tu, Señor en esta situación que vivimos?

JUEVES 19 DE MARZO DE 2020. SAN JOSÉ | LUCAS 2.41-51
41 Sus padres iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. 42 Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, 43 y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. 44 Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. 45 Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él. 46 Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47 Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. 48 Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: «Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados». 49 Jesús les respondió: «¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?». 50 Ellos no entendieron lo que les decía. 51 Él regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón. 52 Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres.
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PISTAS PARA LA ORACIÓN: Contemplemos la escena … Observemos la angustia de María y José … ¿Cuándo hemos sentido la necesidad de dedicarnos más a las cosas de Dios? … ¿Quiénes se han angustiado por eso? … ¿cómo compatibilizar ambas cosas? … ¿Cómo vivir en Nazaret y en Jerusalén?  … ¿Cómo integrar fe y vida? … ¿Cómo podríamos lograr que las cosas de Dios sean las cosas cotidianas, desde nuestra vida habitual, en la casa, en el trabajo, en el barrio, en la comunidad, en los estudios? Esta fiesta de san José es la fiesta de los trabajadores, oremos por todos los que entregan su vida trabajando, para que tengamos un ambiente con mayor justicia social y laboral.

VIERNES 20 DE MARZO DE 2020. SANTA ALEJANDRA | MARCOS 12,28B-34
28 Un escriba que los oyó discutir, al ver que les había respondido bien, se acercó y le preguntó: «¿Cuál es el primero de los mandamientos?». 29 Jesús respondió: «El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; 30 y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas. 31 El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos». 32 El escriba le dijo: «Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, 33 y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios». 34 Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: «Tú no estás lejos del Reino de Dios». Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
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PISTAS PARA LA ORACIÓN: Recorramos nuestra existencia cotidiana … nuestro día típico … desde que nos levantamos hasta que nos acostamos … ¿en qué momentos podemos reconocer verdaderamente que estamos amando al Señor con todo nuestro corazón? … ¿con toda nuestra alma? … ¿en qué momento lo tenemos presente vivamente en nuestro pensamiento? … ¿qué es lo que hacemos con fuerza por amor a El? … Repitamos el mismo ejercicio, pero ahora con nuestros hermanos … por quienes nos rodean … los que viven con nosotros o cerca nuestro. ¿a quienes amamos más? … ¿a quienes amamos menos?.  Ofrezcámosle al Señor este acto de amor, le damos gracias por ayudarnos a amarle más y le pedimos nos ayude a corregir lo que necesitamos  para que estos dos mandamientos gobiernen nuestra vida cotidiana. Si todos pudiéramos hacer y vivir esto, más Reino de Dios estaría instaurado. ¡qué Buena Noticia!. Gracias Señor por invitarnos a amarnos en tu Nombre

SÁBADO 21 DE MARZO DE 2020. SAN CLEMENTE | LUCAS 18. 9-14
9 Y refiriéndose a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, dijo también esta parábola: 10 «Dos hombres subieron al Templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano. 11 El fariseo, de pie, oraba en voz baja: «Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros; ni tampoco como ese publicano. 12 Ayuno dos veces por semana y pago la décima parte de todas mis entradas». 13 En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: «¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador!». 14 Les aseguro que este último volvió a su casa justificado, pero no el primero. Porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado».
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PISTAS PARA LA ORACIÓN: Contemplemos nuestra vida … observemos nuestra vida en el ámbito de la religión … cómo cumplimos con los preceptos, las tradiciones, las liturgias, … Nuestra oración … ¿es suficiente? … ¿qué puede faltarle a nuestra vida con Dios? … ¿cómo eliminar al fariseo que llevamos dentro? … Le pedimos al Señor la gracia de la humildad para entregarnos simplemente a El. Quedémonos simplemente adorando al Señor, sin repasar nuestras acciones religiosas. Gracias Señor por amarnos tanto, aún con nuestras faltas. 

DOMINGO 22 DE MARZO DE 2020. CUARTO DE CUARESMA | JUAN 9,1-41.
1 Al pasar, vio a un hombre ciego de nacimiento. 2 Sus discípulos le preguntaron: «Maestro, ¿quién ha pecado, él o sus padres, para que haya nacido ciego?». 3 «Ni él ni sus padres han pecado, respondió Jesús; nació así para que se manifiesten en él las obras de Dios. 4 Debemos trabajar en las obras de aquel que me envió, mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. 5 Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo». 6 Después que dijo esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva y lo puso sobre los ojos del ciego, 7 diciéndole: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé», que significa «Enviado». El ciego fue, se lavó y, al regresar, ya veía. 8 Los vecinos y los que antes lo habían visto mendigar, se preguntaban: «¿No es este el que se sentaba a pedir limosna?». 9 Unos opinaban: «Es el mismo». «No, respondían otros, es uno que se le parece». Él decía: «Soy realmente yo». 10 Ellos le dijeron: «¿Cómo se te han abierto los ojos?». 11 Él respondió: «Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, lo puso sobre mis ojos y me dijo: «Ve a lavarte a Siloé». Yo fui, me lavé y vi». 12 Ellos le preguntaron: «¿Dónde está?». Él respondió: «No lo sé». 13 El que había sido ciego fue llevado ante los fariseos. 14 Era sábado cuando Jesús hizo barro y le abrió los ojos. 15 Los fariseos, a su vez, le preguntaron cómo había llegado a ver. Él les respondió: «Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo». 16 Algunos fariseos decían: «Ese hombre no viene de Dios, porque no observa el sábado». Otros replicaban: «¿Cómo un pecador puede hacer semejantes signos?». Y se produjo una división entre ellos. 17 Entonces dijeron nuevamente al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te abrió los ojos?». El hombre respondió: «Es un profeta». 18 Sin embargo, los judíos no querían creer que ese hombre había sido ciego y que había llegado a ver, hasta que llamaron a sus padres 19 y les preguntaron: «¿Es este el hijo de ustedes, el que dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?». 20 Sus padres respondieron: «Sabemos que es nuestro hijo y que nació ciego, 21 pero cómo es que ahora ve y quién le abrió los ojos, no lo sabemos. Pregúntenle a él: tiene edad para responder por su cuenta». 22 Sus padres dijeron esto por temor a los judíos, que ya se habían puesto de acuerdo para excluir de la sinagoga al que reconociera a Jesús como Mesías. 23 Por esta razón dijeron: «Tiene bastante edad, pregúntenle a él». 24 Los judíos llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron: «Glorifica a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador». 25 «Yo no sé si es un pecador, respondió; lo que sé es que antes yo era ciego y ahora veo». 26 Ellosle preguntaron: «¿Qué te ha hecho? ¿Cómo te abrió los ojos?». 27 Él les respondió: «Ya se lo dije y ustedes no me han escuchado. ¿Por qué quieren oírlo de nuevo? ¿También ustedes quieren hacerse discípulos suyos?». 28 Ellos lo injuriaron y le dijeron: «¡Tú serás discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés! 29 Sabemos que Dios habló a Moisés, pero no sabemos de dónde es este». 30 El hombre les respondió: «Esto es lo asombroso: que ustedes no sepan de dónde es, a pesar de que me ha abierto los ojos. 31 Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero sí al que lo honra y cumple su voluntad. 32 Nunca se oyó decir que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento. 33 Si este hombre no viniera de Dios, no podría hacer nada». 34 Ellos le respondieron: «Tú naciste lleno de pecado, y ¿quieres darnos lecciones?». Y lo echaron. 35 Jesús se enteró de que lo habían echado y, al encontrarlo, le preguntó: «¿Crees en el Hijo del hombre?». 36 Él respondió: «¿Quién es, Señor, para que crea en él?». 37 Jesús le dijo: «Tú lo has visto: es el que te está hablando». 38 Entonces él exclamó: «Creo, Señor», y se postró ante él. 39 Después Jesús agregó: «He venido a este mundo para un juicio: Para que vean los que no ven y queden ciegos los que ven». 40 Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron: «¿Acaso también nosotros somos ciegos?». 41 Jesús les respondió: «Si ustedes fueran ciegos, no tendrían pecado, pero como dicen: «Vemos», su pecado permanece».
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PISTAS PARA LA ORACIÓN: ¿Y a nosotros? … ¿qué obra sentimos que Jesús a realizado en nosotros? … ¿Qué cambio de vida se lo debemos a El? … ¿Cómo damos testimonio de tal cambio?

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