Francisco, el huésped

Hospitalidad es la palabra. Viene un papa. Le recibimos como al amigo cuando es forastero. Es esta una oportunidad de manifestarle nuestros deseos de acogerlo con afecto. Es también ocasión para sorprendernos con algo que, como todo huésped, puede traernos de regalo.

Es verdad que hay motivos para mirar su venida de reojo. ¿Mencionará la palabra “Bolivia”? Francisco, además, encontrará un catolicismo que va “cuesta abajo en la rodada”. Los católicos abandonan su Iglesia en estampida: muchos, y apresuradamente. También los demás chilenos están irritados con la institución eclesiástica. No faltan motivos de reproche. Todos los conocemos.

Pero hemos de reconocer, por otra parte, que recibimos al Papa alienados. Estamos “en otras”, otras cosas, no las que nos pueden realizar al nivel más profundo. Alienados, ajenos a la realidad, engañándonos a nosotros mismos, extranjeros en la propia patria o expropiados. ¿Distraídos? Muchos. ¿Entretenidos? La mayoría. ¿Embrujados con el celular? Todos.

También estamos descolocados con novedades que no sabemos bien cómo juzgarlas. Temas que no eran tema, hoy lo son: homosexualidad, pedofilia, aborto, se viene la eutanasia, la intervención de la memoria, la mezcla de la raza humana. La distancia con las nuevas generaciones se vuelve infinita. No falla la medicina en prolongar la vida, pero nunca había sido tan triste llegar a viejos. Y sí, el Papa nos pilla muy solos, rascándose cada uno con sus propias uñas.

Habrá que espabilarse. No viene un papa cualquiera. Llega, sin duda, el papa de los pobres. Es más, nos visitará el primer papa que no participó en el Concilio Vaticano II y, sin embargo, ha sido el mejor de sus intérpretes. Juan Pablo II y Benedicto XVI frenaron los cambios que impulsó uno de los concilios más importantes en la historia de la Iglesia. Francisco, por su parte, innova en casi todos los ámbitos: quiere sacar a la Iglesia del ensimismamiento, ofrece la comunión a los divorciados vueltos a casar, entrega a las parejas la decisión sobre el control de natalidad y reconoce una pluralidad de familias, culpabiliza al modelo de desarrollo del desastre socio-ambiental, reclama una reorganización de la economía y, en fin, elije un estilo franciscano de vida poniendo en tela de juicio a los cortesanos que lo rodean, las mitras y las reverencias.

Cabe, en consecuencia, que este hermano argentino, como tantos argentinos que cruzan la cordillera, quiera decirnos, nada menos que en nombre de Cristo, una palabra auténtica, consoladora o cuestionadora, inesperada. Como forastero merece el recibimiento que hemos de dar a cualquiera en razón de la igual dignidad que reconocemos a todos los seres humanos. Pero él es también un hombre a la cabeza de una institución milenaria cuya misión es cuidar a las personas y anunciarles que no son una casualidad en el cosmos, sino hijos e hijas de Dios. Lo que corresponde, por tanto, es recibirlo con grandeza, con la propia y, si no se puede más, con una imitada. Una figura de este calibre debiera activar en nosotros la apertura de alma debida a un amigo, a la esposa o los pobres que no nos deben nada porque nada habremos podido darles, sin ofenderlos, más que a nosotros mismos.

No es obvio que venga el Papa Francisco a Chile. Nadie que recibe a alguien en su casa deja de levantarse de la mesa y de apagar el televisor. A un huésped no se lo puede dar por conocido. Siempre puede sorprendernos.

Fuente: ElMostrador.cl

4 comentarios en “Francisco, el huésped

  1. Ramón Soto Marín dice:

    Muy de acuerdo padre Jorge SJ, es la primera vez para mí y creo como Ud. que “nunca había sido tan triste llegar a viejos” . Tiene toda la razón nunca habíamos estado tan solos y ensimismados en nuestro propio egoísmo. Necesitamos una palmada que nos remezca. por último, a pesar del duro diagnóstico, sus palabra me dan esperanza, esperanza en lo que puede dejarnos este huésped…

  2. Barbara Placencia B dice:

    Amena invitación a la escucha. Algo siempre difícil sobretodo desde el diagnóstico de estar alienados sin embargo siempre posible cuando nos abrimos a la presencia del otro ..Otro ..semejante y distinto a la vez que nos interpela a salir de nuestro ensimismamiento y desde la humildad que da la consciencia de reconocernos limitados Escuchar ..con el corazón y la mente abierta ..desde ahí seguro que más de algo nos resonará profundamente ..sorprendiéndonos

  3. Gloria Simonetti dice:

    Respetar..oir..algo perdido.
    En un mundo agitado y donde nuestro autismo nos lleva a la indiferencia, hoy se nos da la oportunidad de escuchar de salir de nuestro dia a dia.
    Llega Francisco con su abrazo de humildad
    Llega a crear puentes de entendimiento
    Llega a remecernos para sentir a nuestros hermanos.
    Bienvenido Francisco, tu luz es nuestra esperanza!!

  4. Ruego a Dios para que no le hagan daño, tengo miedo, siento que la violencia hoy es el modo imperante para deshacerse de los obstáculos.
    Espero que el Papá logre dejar en Chile la semilla de la unión y el perdón

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