PALABRAS: Atrévete a Crecer, Resurrección desde la Cárcel; por Judith Maiza

   
     
 
Atrévete a Crecer, Resurrección desde la Cárcel
 
Judith Maiza
Equipo Atrévete a Crecer
 
 

El año 2003 el equipo integrado por Alejandra Latorre, Judith Maiza y Marcelo Ducheylard inició esta experiencia de formación en la Cárcel de Santiago.
¿Cómo ha sido el taller "Atrévete a Crecer" estos años?

 
     
 

El taller Atrévete a Crecer, en la Penitenciaría de Santiago, constituye un verdadero desafío para los internos que aceptan la invitación a participar en él. Allí irán descubriendo que hay gente que confía en ellos y en su capacidad de crecer reorientando su vida.

Ellos sienten haber tocado fondo, creen estar en un túnel sin salida, pero, a poco andar, a través de los ejercicios que empiezan con una relajación más bien larga y profunda, van descubriendo que su cuerpo, esa materialidad que los define, los limita y los separa, es, paradójicamente, el que les permite conectarse con los demás. En ese rato, toman conciencia, por ejemplo, de que ellos no pueden, por sí mismos, hacer nada para respirar, hacer que su corazón lata con mayor o menor fuerza, ni para que la sangre circule por sus cuerpos, la vida es un regalo recibido gratuitamente. Hay Alguien superior que los sostiene y los mantiene con vida.

En este estado de reposo activo empiezan a desgranar sus vidas sumergiéndose en su presente y en su pasado, el que registran por escrito, para revisarlo más tarde de modo que (a medida que el taller avanza) les ayuda a proyectar el futuro, al releerlo y reaccionar a las mociones que van ocurriendo en este camino a la interioridad: con asombro descubren toda la potencialidad y bondad que habita en lo hondo de su ser.

Es bonito ser testigos de los procesos que van ocurriendo en ellos a través de sus propios testimonios, algunos sencillos, otros más elaborados, pero siempre profundos. Porque para ellos es importante nuestra presencia: nosotros somos eso, presencia, constante y abierta a escuchar con respeto lo que quieran o puedan expresar. Somos testigos de la sed que va naciendo en ellos, cuando quieren que el taller sea por más semanas o más largo en horas: lo esperan porque en ese lugar oscuro, pueden conectarse con la luz y tienen el tiempo para crecer en bondad y sabiduría.

Como servidores sencillos sentimos la inmensa alegría de presenciar que la Buena Nueva del Evangelio, se va haciendo realidad en sus vidas al querer ser más preocupados y cercanos con sus familias, compañeros de celda, van ganando en libertad, sentido y deseos de hacerse responsables de sus propias vidas y la de los demás y eso es el Espíritu de Dios que de la manera más sencilla se hace vida en ellos, en nosotros y en todos los que han estado antes con nosotros en este servicio.

Alejandra Latorre, Judith Maiza y Marcelo Ducheylard
Equipo Atrévete a Crecer

 
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