PALABRAS: Tormentas y lluvias de tu presencia (parte II), por Fernando Polanco SJ.

Tormentas y lluvias de tu presencia (parte II)
 
P. Fernando Polanco SJ.

Allí en el propio pesebre de la existencia,
"como sí presente me hallase",
allí donde nace lo único de Dios…
contemplo, acallo, acojo. 
Hago silencio en la pequeña cuevita de la existencia herida
y me quedo mirando de frente mi tormenta…
permitiendo que las tinieblas se posen,
me rodeen,
para que la lluvia me empape,
pidiendo que ese misterio tuyo que brilla en las tinieblas
se me haga luz,
que "nuevamente nazca ante mí" lo imposible,
que se encienda tu luz, a su modo,
sin mi control.
Simplemente asisto a lo que sucede al contemplar,
lo que  desde dentro de la existencia herida,
me viene por su propia gracia,
por la propia fuerza del dolor de parto.
Y empiezo por verme.

Empiezo por verme en angustia,
soledad, sequedad, tristeza, culpa,
miedos, desesperanza, incredulidad, desolación…
Me digo: dolores de parto,
nada de eso me falta.
Aguardo…
Permanezco en la espera
hasta que la paciencia poco a poco
dé paso a la tenue luz de la noche.

Las pupilas del sentido se adaptan
y se me permite contemplar más adentro de mis ansias,
de mis miedos.
La tenue luz me ilumina
sin que pueda ver de inmediato la luz misma,
su fuente.
Primero tan sólo asomos de reflejos que dan lugar a muchas figuras.

Luego las pupilas del sentido se adaptan a la noche
y empiezo por mirarme.
¿Qué más me entreveo con esa tenue luz?

En el fondo ansia de un alma frustrada
que a todos quiere agradar,
ayudar,
que a todos quiere servir,
que a todos quiere sanar.
Al mismo tiempo miedo terrible de no ser nada,
de nada significar.
Anhelo del sentido de ser, de más valer…
dolor de no ser todo lo bueno que se desea de sí.

A primera vista, veo no aceptarme.
A segunda vista, más que buena voluntad
aparece una omnipotencia frustrada,
una supuesta grandeza disminuida,
una soberbia de sólo ser "grandeza" que a pocos importa,
auto proyección de la propia pequeñez,
de la herida y de la queja honda del alma
de no ser… simplemente como Tú…, también un "Mesías salvador".

Resabios míos
de no poder ser todo lo bueno que se desea ser
cuando se quiere ser como tú.
Culpa honda de no ser… Dios.
De querer serlo y no serlo.
Narciso terriblemente herido, frustrado.
Malestar de no poderme contentar
con una bondad limitada y finita,
de vivir un amor sin amplitud,
achicado, apocado,
y así tirado a nada por ser frágil,
lamentándome de no ser como Tú.

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