Reírse es un deber

El sentido del humor como deber

Habría que proponer el sentido del humor como deber. Y dado que el sentido del humor no se improvisa, sería preciso instituir escuelas especiales para quienes no lo poseen. Una de las más agudas escritoras de espiritualidad de nuestro tiempo una espiritualidad de la vida cotidiana, para gente normal, adecuada a la de la gente de la calle, Madeleine Delbrêl, decía: “No hay monotonía y aburrimiento más que para las almas viejas”.

Se ha observado que allí donde el sentido del humor no tiene derecho de ciudadanía, reina la pedantería. Y donde reina la pedantería, se pierde la frescura, se empaña la alegría de la fe.

Son demasiados los maestros de espiritualidad que no tienen en cuenta el hecho de que la carcajada siempre es liberadora: libera de las obsesiones, de los tormentos, de los escrúpulos, de las inhibiciones, de los innumerables complejos, del problematismo complaciente.

El sentido del humor como prueba de humildad

El sentido del humor, no nos cansaremos de repetirlo a lo largo de las páginas de este libro es una cosa seria, como seria es la humildad, de la que el sentido del humor constituye uno de los… síntomas más convincentes y tranquilizadores. Quien no sabe sonreír está demasiado obstruido por su propio yo. Nietzsche decía que el diablo es “el espíritu de severidad”.

Es difícil poseer el sentido de las proporciones, mantener en orden nuestra escala de valores en la vida. Todos tendemos a desplazar algo, a instalarnos indebidamente en el centro abusivo. El sentido del humor hace que nos pongamos en nuestro lugar. Nos mantiene en nuestro sitio con respecto a Dios, a los otros y a los acontecimientos.

El sentido del humor nos hace ligeros. Hay demasiada gente “pesada” en circulación. O sea, gente incapaz de desplazarse, porque han puesto en ellos mismos el centro de gravedad del universo ¡faltaría más!; porque están cargados, aplastados por sus propios puntos de vista, por sus propias ideas, por sus propios prejuicios, por sus propias “instancias”.

Para que alguien se desplace, es preciso que tenga la voluntad de despegarse, de salir fuera de sí mismo (por eso se puede hablar de sentido del humor como ejercicio ascético). Y hace falta, sobre todo, un lugar al que trasladarse.

“El sentido del humor es el sentido de lo relativo que hace de contrapeso indispensable al gusto de lo absoluto” (Dubois Dumée). Ésa es la razón por la que no solemos encontramos el sentido del humor como carisma frecuente entre los místicos, o sea, entre personas “que no se hacen excesivas ilusiones sobre la santidad de su estado, ni sobre el valor de las observancias y los ejercicios, que, sin embargo, practican con extrema seriedad” (Cl. Champolion).

La paradoja, el sorprendente equilibrio, radica ahí precisamente: en actuar con seriedad, aunque sin dar excesiva importancia a lo que hacemos o somos. Eso significa, precisamente, desprendernos de nosotros mismos y medirnos junto con nuestra propia embarazosa mercancía con lo absoluto de Dios.

Alessandro Pronzato, “A nuestra seriedad le falta la sonrisa”.
Cuaderno de Espiritualidad N° 203, Alegría, humor y risa en la Espiritualidad.

Busca dentro de lo que haces y dices, y encuentra motivos para reír. Sé capaz de tener una mirada de altura sobre la realidad que te rodea. Participa en esta charla! (clic aquí):

4 comentarios en “Reírse es un deber

  1. Maria emilia sahli dice:

    Me parece buenisimo este taller y la iniciativa de dictar, necesario educar el humor desde pequeños sería también buena situación para nuestra sociedad tan seria.
    Ahí esperamos estar el 20

  2. ¡Genial! Comenzar a darle la importancia que tiene el reir… y sonreír….
    Un proverbio chino dice “dichosos los que se rien de si mismos… porque nunca terminaran de divertirse”

  3. Ana María Santelices A. dice:

    El tema me apasiona, creo ser una persona con sentido del humor, una reciente jubilada de 62 años, con mas que muchos motivos y una historia de vida para carecer absolutamente del sentido del humor, pero no, lucho día a día por ello, para que nunca, nunca se me pase, se me extinga…. por dura que sea y se ponga la vida. Humor es creatividad…..y quien no crea, no vive para sí y para los demás.

    Por favor, vuelvan a dictar la charla, que no pude ir, un día miércoles por favor, y me avisan. Gracias. Saludos

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