¿Vives experiencias místicas?

Reflexión Octubre 2019 

Hoy es impensable una religiosidad sin una experiencia mística personal que la sustente, pero los laicos y laicas cristianos no tenemos por qué pedir “prestado” a otras religiones o filosofías ya que podemos ser místicos y fieles a nuestra fe y relacionarnos con el Señor en la micro, en el trabajo, en medio de las calles o al manejar, sintiendo su abrazo invisible y nutriéndonos con su amor. El dilema está en cambiar nuestros modos de relacionarnos con nosotros mismos, con los demás, con la Creación y por ende con Dios. No podemos seguir visualizándonos como seres separados con una visión dualista de la realidad. No existe un Dios allá afuera, allá arriba o allá lejos de nosotros como una energía impersonal. Dios es Otro que me mira y que me llamó a la existencia por amor. Una mística para el siglo XXI nos obliga a cambiar ese paradigma por uno que plantea que somos seres relacionales, que bailamos en una danza infinita de posibilidades y sólo en un baile hermoso, bueno, amoroso y verdadero, generador de vida y fecundidad, podemos acceder a lo sagrado. La mística es la gracia de percibir ese tejido invisible de Dios amor sosteniéndonos a todos, y a todo, y relacionarse con ese tejido tramado con amor y servicio.

 

Trinidad Ried
Página 75-76. Cuaderno La Mística, adquiérelo aquí

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